Diego Andrade Martagón nación en La Puebla de
Cazalla (Sevilla) en 1946. Como a José Menese, fue el poeta y pintor
de la tierra Francisco Moreno Galván quien lo introdujo en los
entresijos del cante. Sus enormes facultades pulmonares le sirvieron
para triunfar en multitud de concursos y festivales en los años
setenta. Ha participado en muchos espectáculos y actuado en gran
número de teatros. Se le considera uno de los mejores conocedores de
malagueñas que existen y es un cantaor de extrema fuerza y
conocimientos.
Diego Andrade Martagón se da a conocer en actuaciones
de aficionados en su tierra natal y, por iniciativa de su paisano el
pintor Francisco More Galván, se traslada a Madrid, realizando sus
primeras grabaciones discográficas. En 1970, consigue el primer premio
en el concurso de Mairena del Alcor seguidamente el Catavino de Oro de
Peña El Lucero de Montilla, durante festival La Cata de Montilla, en
competencia con El Lebrijano, Menese, Curro Malena, El Camarón de la
Isla y Fosforito. Otro de sus galardones es el premio Saeta de Oro de
Radio Nacional de España de Sevilla. En 1972, participa en el concurso
del Cincuentenario de Granada, alcanzando una excelente clasificación.
Actúa asiduamente en lo festivales andaluces y
ofrece con frecuencia recitales en las peñas flamencas. Sobre sus
cualidades artísticas, ha escrito Ángel Álvarez Caballero: «El cante de
Diego Clavel es claro, diáfano y muy hermoso. Ningún cante suena liviano
en la voz de Diego Clavel. Incluso el fandango más trivial se va a
coordenadas de inusitada grandeza en su forma de desarrollarlos... La
malagueña, la cartagenera, las siguiriyas, son géneros de enorme
dificultad, en los que Diego se desempeña -con indiscutible magisterio,
rayando la perfección.
Con facultades de sobra para afrontarlos con
éxito. Diego es capaz de un mágico juego peleado y el tercio cuasi
susurrado, sin que en ningún momento se rompa el equilibrio. Una
maravilla. En las alegrías, Diego Clavel se encuentra muy a gusto
siempre, porque le permiten desplegar un deslumbrante repertorio de
coplas vibrantes y llenas de ángel. Los tangos también le son
familiares... La jabera, que es un cante muy barroco, de gran
dificultad, tenía que tentar a Diego Clavel; ha tenido el buen gusto de
despojarlo de florituras excesivas, dándonos una versión bastante
contenida».
Otro comentario, aunque anónimo, glosa así la
personalidad artística de Diego Clavel: «Su poderío comunicativo es
realmente excepcional y arranca de un profundo conocimiento de los
estilos de cantes más antiguos y puros. Desde las siguiriyas a las
soleares, pasando por los mejores ejemplos de malagueñas y granaínas,
Diego Clavel demuestra siempre un dominio formal y una sabiduría
expresiva que no dudamos en calificar de magistrales. Y al lado de
esa extraordinaria capacidad de conservación de la vieja estirpe
musical del flamenco, Diego Clavel se ha preocupado de renovar el
contenido de las letras, ofreciéndonos así un repertorio temático de
emocionada vinculación con la propia realidad social contemporánea».